Leemos en El cuarto poder un artículo de opinión de D. R. Royo-Villanova, periodista que ha trabajado en los diarios El Norte de Castilla, El Mundo de Valladolid y en gabinetes de comunicación institucionales durante casi una década. Ahora ejerce el periodismo “por libre” porque -dice- es la mejor forma de compaginarlo con su militancia en IU. Es el autor de uno de los blogs políticos de mayor éxito, A sueldo de Moscú:
(...) Se puede comprender que en su momento, los legisladores de la transición temieran un sistema político inestable, y que por ello dotaran a la naciente democracia de un sistema electoral que fomentara la centralidad política y evitara los vaivenes políticos. Han pasado 35 años, y ese sistema electoral se ha revelado extremadamente injusto. El voto de los ciudadanos pondera más o menos según su lugar de residencia o su opción política, con diferencias de hasta 7 a 1. Tras las últimas elecciones generales, el clamor fue tan generalizado que hasta el Consejo de Estado emitió un informe que recomendaba la reforma de la Ley Electoral para mejorar la representatividad y la proporcionalidad; (...) así que se formó una subcomisión parlamentaria –sólo subcomisión, que el asunto no daba para una comisión completa, hecha y derecha– que ha tardado años en concluir que el sistema electoral no sólo no se toca en el sentido propuesto (...)

